Nuestra empresa es copropiedad de cooperativas de productores de Italia y España. Nos abastecemos del mejor AOVE directamente de nuestras cooperativas y a través de nuestra red de proveedores seleccionados en toda la zona del Mediterráneo.

Sí. Cumplimos estrictamente la normativa en materia de calidad y transparencia establecida por cada Estado en el que nos abastecemos y comercializamos nuestros AOVE. Además, contamos con una amplia red de almacenes para distribuir los productos en China, Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica y Europa.

Todos nuestros AOVE tienen una trazabilidad certificada hasta su origen. Somos líderes mundiales en AOVE certificado de origen único (DOP e IGP) y utilizamos la tecnología blockchain y la certificación ISO 20055 como garantía adicional para nuestros clientes y socios sobre todos nuestros aceites procedentes de cada país de origen.

¡Claro! Al igual que en el caso del vino y el café, podemos ayudarle a desarrollar el mejor perfil de AOVE y que se ajuste a sus necesidades.

El Codex Alimentarius y el Consejo Oleícola Internacional (COI), los dos principales reguladores de la calidad del aceite de oliva, definen el AOVE como un producto con buen sabor y olor.
Para que se pueda considerar virgen extra, un aceite de oliva debe tener una mediana de defectos igual a cero y una mediana de frutado superior a cero.
El aceite de oliva virgen extra también posee la menor concentración de ácidos grasos libres de cualquier aceite de oliva no refinado, con niveles de ácido oleico inferiores a 0,8 gramos por cada 100 gramos (los ácidos grasos libres se eliminan durante el proceso de refinado, por lo que los aceites de oliva refinados contienen una menor cantidad).
Aunque la cantidad máxima de ácidos grasos libres en un aceite de oliva virgen extra es de 0,8 gramos por 100 gramos, muchos de los mejores AOVE poseen una concentración de ácidos grasos libres más cercana a los 0,3 gramos por 100 gramos.
El peróxido de oxígeno equivalente por kilogramo de aceite debe ser inferior o igual a 20, que se añaden al contenido de ácidos grasos libres. Cuanto más alto sea el índice de peróxido en un aceite de oliva, más oxidación se habrá producido ya y menor será el período durante el que se mantenga fresco.

Sí, además de las mediciones químicas, para evaluar el aceite de oliva virgen extra se utiliza el patrón de tres atributos positivos con ausencia de cinco defectos frecuentes.
Un panel de cata entrenado utiliza una escala lineal para medir la intensidad de las cualidades positivas del AOVE: frutado, amargo y picante.
El aroma y el sabor de un aceite definen su frutado. Fresco, verde, maduro y temprano son términos que se utilizan para describirlo.
El amargor, en cambio, se percibe en la lengua y es menos apreciado para muchos de los platos.
Su presencia, sin embargo, demuestra que el aceite de oliva virgen extra procede de aceitunas frescas y que posee un alto contenido de polifenoles. El amargor, al igual que ocurre con algunos tipos de cerveza, chocolate o café, es un gusto adquirido. Se necesita tiempo para apreciar correctamente este sabor.
La sensación de picor en la parte posterior del paladar, asociada a la presencia de oleocantal, un polifenol, es la tercera buena cualidad del AOVE. Este picor, relacionado con el de la guindilla, también es un gusto adquirido.
Los productores de aceite de oliva virgen extra de alta calidad deben equilibrar estos atributos positivos para elaborar un buen perfil de sabor.
Los paneles de cata detectan los cinco atributos negativos más comunes mencionados por el COI: atrojado, moho, avinado, metálico y rancio, además de los positivos. En caso de que aparezca alguno de estos defectos, un aceite de oliva no se puede clasificar como virgen extra.

Sin utilizar calor ni disolventes químicos; el AOVE se extrae de forma mecánica.
Todo comienza en los olivares. Los agricultores cosechan sus aceitunas (a mano o con un vareador eléctrico) y transportan rápidamente el fruto a la almazara.

La aceituna se lava y se enjuaga ya en la almazara.
Para moler la aceituna hasta convertirla en una pasta, la mayoría de las almazaras modernas emplean cuchillas, discos o martillos. Los molinos de piedra se siguen utilizando en las almazaras tradicionales, pero son poco eficaces y pueden disminuir la calidad del producto final.
La pasta de aceituna se tritura y se transfiere a una malaxadora, donde se agita suavemente y se forman gotas de aceite. En este momento el aceite de oliva empieza a desarrollar los distintos olores y cualidades.
La pasta se transfiere de la malaxadora a la centrifugadora, que separa el aceite del agua y del orujo (residuo sólido formado por tallos y huesos). Antiguamente se utilizaba una prensa hidráulica para hacerlo (de ahí el término obsoleto de prensado en frío).

A continuación se drena el aceite y se filtra o se almacena en tanques de acero inoxidable con gas inerte, que es un gas no reactivo.
No se utilizan ni calor ni productos químicos para extraer el aceite de las aceitunas y el producto final se puede clasificar como virgen extra únicamente si cumple unos requisitos químicos y organolépticos específicos, establecidos por el Consejo Oleícola Internacional (COI).

¡Claro! Los ácidos grasos monoinsaturados y los componentes bioactivos de los aceites de oliva virgen extra, tales como los polifenoles y la vitamina E, entre otros, presentan un gran abanico de beneficios para la salud que no se encuentran en otros aceites.
Los polifenoles del AOVE son los responsables de la gran mayoría de estos beneficios para la salud, motivo por el cual el aceite de oliva virgen y el aceite de oliva refinado no tienen los mismos beneficios para la salud.
Entre los principales beneficios para la salud del AOVE se encuentran la disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, así como diversas enfermedades neurológicas.
Sin embargo, existen otros muchos, que van desde un mejor aspecto de la piel y de la higiene dental hasta numerosos trastornos relacionados con las inflamaciones. En un ensayo para tratar la COVID-19, diversos científicos españoles ya están empleando suplementos producidos a partir de los polifenoles presentes en el AOVE.
Miles de estudios académicos revisados por expertos han respaldado estos beneficios para la salud en los últimos 60 años.

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